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miércoles, 17 de noviembre de 2010

Murakami

"Aun después de que hubiera dejado el acordeón, ella continuó con los ojos cerrados, aferrada con ambas manos a mi brazo. de sus ojos brotaban lágrimas. apoyé una mano en su hombro, posé los labios sobre sus ojos. Las lágrimas les conferían una humedad cálida y suave. Una luz tenue y dulce iluminó sus mejillas haciendo brillar sus lágrimas. No se trataba, sin embargo, de la luz mortecina de la lámpara que colgaba del techo. Era una luz más blanca, más cálida, como la de las estrellas"


Este fragmento se encuentra en El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, de Haruki Murakami, en la p.446

martes, 4 de mayo de 2010

significados distintos

Me llama la atención el uso que damos a dos palabras japonesas, otaku y manga. En español no usamos el significado original de esas palabras, sino que las usamos solo para referirnos al sentido de las palabras en lo japonés. Otaku es una voz japonesa que se significa estrictamente “fanático”. No solamente fanático o seguidor del manga, el anime o los videojuegos, sino fanático en general. En español usamos este término para referirnos a la persona fanática de lo japonés, ya sea un fanático del manga, el anime o lo que sea que tenga que ver con lo nipón. Manga es otro ejemplo de una palabra que no se usa igual en japonés, el idioma original, que en español. En japonés significa cómic, ya se refiera al cómic europeo, americano o japonés. En español sólo se usa para referirse al cómic japonés. ¿Me agrada el uso que damos a estas dos palabras en español? Ni sí ni no. El caso es que el lenguaje es lo que es. En el diccionario de la RAE aun no se pueden encontrar. Hacemos un uso distinto, casi localizado, de palabras que en el idioma del que provienen tienen un sentido distinto, se podría decir que más amplio. Simplemente es curioso.

viernes, 4 de julio de 2008

Kafka en la orilla

de Haruki Murakami

[fragmento:]

Recorro innumerables veces el sendero, me tiendo en el pequeño y redondo claro del bosque, me sumerjo en la luz de aquel rincón soleado. Aprieto los párpados con fuerza y, mientras me llegan los rayos del sol, aguzo el oído al rumor del viento entre los árboles. Escucho el aleteo de los pájaros y el susurro de las hojas de los helechos. La honda fragancia de las plantas me envuelve. Hay momentos en que no noto la fuerza de la gravedad, levito unos instantes. Floto en el aire. Claro que no puedo permanecer indefinidamente en este estado. Es una percepción momentánea que desaparecerá al abrir los ojos y salir del bosque. Pero, por mucho que lo sepa, es una experiencia abrumadora. Poder flotar en el espacio.